Cuando alguien lee la Biblia en portugués, español o inglés, difícilmente puede imaginar que se encuentra ante un texto que ha atravesado milenios, culturas e idiomas completamente diferentes a los nuestros. Una de las mayores curiosidades, y también una de las mayores fuentes de confusión, es el hecho de que la Biblia... Originalmente no fue escrito en ningún idioma moderno.. Se originó en lenguas antiguas, con estructuras, símbolos y significados que a menudo no tienen equivalente directo en la actualidad. Comprender estas lenguas cambia por completo la comprensión del texto.
La Biblia fue escrita principalmente en tres idiomas principales: hebreo, arameo y griego.. Cada uno de ellos posee su propia cosmovisión, lo que influye directamente en el significado de las palabras, frases e incluso en las ideas centrales del texto bíblico. Ignorar este detalle es una de las razones por las que surgen tantas interpretaciones contradictorias a lo largo de la historia.
Hebreo bíblico: un lenguaje vivo, concreto y lleno de imágenes.
La mayor parte del Antiguo Testamento fue escrita en hebreo bíblico, El hebreo es un idioma extremadamente visual, concreto y orientado a la acción. A diferencia del portugués, que se basa en gran medida en abstracciones, el hebreo expresa ideas mediante imágenes físicas, movimiento y experiencias prácticas.
Por ejemplo, en hebreo, no se "tienen" sentimientos como algo abstracto; los sentimientos se viven en el cuerpo. El corazón, en la mentalidad hebrea, no solo es el centro de las emociones, sino también de la razón y las decisiones. Cuando la Biblia habla de "endurecer el corazón", no se trata de una metáfora poética al azar, sino de una descripción concreta de alguien que se vuelve insensible, inflexible y resistente al cambio.
Además, el hebreo bíblico funciona en gran medida porque raíces de palabras, Estas palabras generalmente se componen de tres consonantes. Una sola raíz puede generar varios términos relacionados, creando capas de significado que se pierden fácilmente en la traducción. Esto hace que un simple verso en hebreo tenga una profundidad que no aparece inmediatamente en otros idiomas.
Arameo: la lengua del pueblo y de la vida cotidiana.
Aunque menos conocido, arameo Desempeña un papel fundamental en la Biblia. Fue la lengua franca del antiguo Oriente Medio, utilizada en el comercio, la administración y la vida cotidiana de la gente común. Algunas partes del Antiguo Testamento, como pasajes de Daniel y Esdras, se escribieron en arameo, lo que refleja períodos históricos específicos en los que el pueblo judío se encontraba bajo dominio extranjero.
Más importante aún: Jesús hablaba arameo.. Muchas expresiones que se le atribuyen en los Evangelios se pronunciaron originalmente en ese idioma. Frases como “Talitha cumi”, “Eloi, Eloi, lama sabachthani” y “Abba” son claros ejemplos de palabras arameas conservadas en el texto griego del Nuevo Testamento.
El arameo es un idioma sumamente relacional y emocional. Cuando Jesús llama a Dios "Abba", por ejemplo, la traducción directa como "Padre" no capta del todo el significado original, que se acerca más a algo como "papá", "mi querido padre", una expresión de profunda intimidad y confianza.
Griego koiné: precisión, lógica y argumentación.
El Nuevo Testamento, por otra parte, fue escrito mayormente en Griego koiné, que era la forma popular del griego durante el Imperio Romano. A diferencia del hebreo, el griego es un idioma altamente analítico, preciso y lógico, excelente para la argumentación, la filosofía y la explicación de conceptos abstractos.
Esto no es casualidad. El Nuevo Testamento surgió en un contexto donde el mensaje debía comunicarse a diferentes pueblos, culturas y niveles intelectuales. El griego permitió detallar ideas teológicas complejas, establecer argumentos consistentes y dialogar con el pensamiento filosófico de la época.
Las palabras griegas que se usan en la Biblia tienen significados muy específicos. Un ejemplo famoso es la palabra "amor". En portugués, usamos una sola palabra para amor, pero el griego distingue varios tipos: ágape, filia, Eros e almacenado. Cuando el texto bíblico habla de amor, el tipo de amor mencionado hace toda la diferencia en la interpretación del mensaje.
Por qué las traducciones nunca son neutrales
Toda traducción implica tomar decisiones. No existe una traducción perfecta ni completamente neutral, especialmente al tratarse de textos antiguos. El traductor debe decidir entre mantener el sentido literal del texto original o adaptar el mensaje para que tenga sentido en el idioma de destino.
Este proceso conlleva inevitablemente interpretaciones culturales, teológicas e incluso históricas. Una misma palabra hebrea puede traducirse de diferentes maneras según el contexto y la tradición religiosa de cada versión de la Biblia. Esto explica por qué ciertos pasajes varían considerablemente entre traducciones.
Por esta razón, los estudiosos bíblicos serios siempre consultan los textos originales para aclarar ambigüedades y evitar conclusiones simplistas. Muchas discusiones teológicas modernas solo existen porque una palabra ha sido traducida de forma limitada a un idioma específico.
Ejemplos de significados que se pierden en la traducción.
Uno de los ejemplos más conocidos es la palabra hebrea Shalom. Generalmente traducido como “paz”, va mucho más allá de la ausencia de conflicto. Shalom Implica integridad, plenitud y bienestar físico, emocional, social y espiritual. Cuando la Biblia habla de “paz”, se refiere a una vida plena, equilibrada y armoniosa, no solo a una tranquilidad momentánea.
Otro ejemplo clásico es la palabra griega. metanoia, a menudo traducido como "arrepentimiento". En griego, metanoia Literalmente significa “cambio de mentalidad”, una transformación profunda en la forma en que uno piensa y percibe la realidad, y no sólo sentirse culpable por los errores cometidos.
Estos ejemplos muestran cómo la lectura directa, sin contexto lingüístico, puede empobrecer drásticamente el mensaje original.
La importancia del contexto cultural junto con el lenguaje.
El idioma y la cultura van de la mano. Las palabras de la Biblia reflejan costumbres, prácticas sociales, sistemas económicos y cosmovisiones muy diferentes a las actuales. Términos relacionados con la agricultura, la familia, el honor, la vergüenza, la autoridad y la justicia deben entenderse dentro del contexto en el que fueron escritos.
Sin este cuidado, el lector corre el riesgo de proyectar valores modernos sobre textos antiguos, creando interpretaciones que nunca fueron la intención original de los autores. Por lo tanto, estudiar las lenguas bíblicas también significa estudiar el mundo antiguo.
Esto hace que la Biblia sea aún más impresionante.
Lejos de debilitar la Biblia, el hecho de que haya sido escrita en diferentes idiomas y contextos refuerza su singularidad. Incluso en culturas tan distintas, el texto mantiene una coherencia temática impresionante, abordando cuestiones humanas universales como el sufrimiento, la justicia, la esperanza, la redención y el propósito.
La diversidad lingüística demuestra que el mensaje bíblico no se limitó a un solo pueblo o época. Fue construido para conectar con diferentes realidades, lo que explica su relevancia siglos después.
Conclusión
Comprender los idiomas originales de la Biblia no es un detalle técnico reservado para académicos. Es una clave poderosa para quien desee leer el texto con mayor profundidad, menos confusión y mayor consciencia. El hebreo, el arameo y el griego no son solo lenguas antiguas; son ventanas a la mentalidad, la cultura y las intenciones de los autores bíblicos.
Al considerar este contexto, la Biblia deja de parecer un libro contradictorio u oscuro y comienza a revelarse como una obra compleja, rica y sorprendentemente relevante. El lenguaje, en este caso, no es un obstáculo, sino una invitación a una lectura más inteligente y transformadora.

Me llamo María. Me apasiona la teología y llevo 5 años escribiendo sobre el mundo religioso. Soy curioso e investigo todo sobre las religiones del mundo. Me encanta investigar las curiosidades que guían las más variadas doctrinas en diferentes países e idiomas. Hoy soy redactor y me encanta compartir mis conocimientos en el portal Oración y fe.